domingo, 26 de febrero de 2012

EL BUENO, EL FEO Y EL MALO ("El truelo")

Erais tres dentro del círculo, rodeados de muerte, preparados para la muerte. El aire, seco, las aves graznando y presagiando lo inevitable.
Para nosotros, la música de Ennio Morricone, para vosotros el sabor amargo del desenlace. En las miradas, el nerviosismo del más débil, la dureza del más vil y la seguridad de aquél que domina la situación. Los cuerpos en tensión, las armas esperando la mano del más rápido y del más inteligente. Los dedos, cerca de la culata, nos hacen sentirnos tirantes ante el inminente final. Suena el primer disparo y cae, quizás, el más duro de los tres, el más peligroso, el que iba a permitir que, el más inteligente, el dueño del escenario salga victorioso sobre el codicioso, el deleznable. Aún se permite jugar con su vida. Podría matarlo, pero decide perdonarle la vida, abandonarle en aquel circo polvoriento...a su suerte.

2 comentarios:

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  2. Hola, Amparo. Yo conocía esta definición del duelo a tres como "trielo", pero la de "truelo" creo que es mucho más precisa. Esta película de Sergio Leone y banda sonora de Ennio Morricone (repetida en "La muerte tenía un precio", si no recuerdo mal) creo que son las mejores de la trilogía del dolar porque fijan las bases para el resto de películas de Western de los 70 y de acción posteriores (la escena se copia hasta la saciedad y con nuevas variantes como el "cuatruelo", "pentuelo", "exuelo", etc). La influencia en directores como "l'enfant terrible" de hollywood, Tarantino, es tan evidente (planos larguíiiiiiisimos y diálogos mínimos) que, esta misma escena, la copia-homenajea en Reservoir Dogs (para mi gusto la mejor de este director).
    Elli Walach está magistral en su papel de "feo" sustituyendo a esa bestia que era Gian Maria Volonté, con esos ojos grises que convertían su mirada en balas disparadas por un colt del 49, la mirada que la del recientemente fallecido Frank Brañas, ahora sí fallecido de verdad, después de tantas veces en una película; casi las mismas que aquel otro actor, tan amigo de Ford, que era Jack Elam, de mirada tan intensa... Estos son dramas Shakespearianos disfrazados con ponchos y barbas de semanas, entre espartos y soles de desierto andaluz, ¿no crees?

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