lunes, 16 de abril de 2012

MI BOSQUE


                     

                Me gusta pasear por el bosque. Andando despacio aprecio mejor la confortable alfombra de coloridas hojas secas. Me gusta acariciar la rugosa corteza de los árboles, sentir los años que llevan creciendo, unos junto a otros, como enormes y longevas familias bien avenidas. Sus enormes ramas ensambladas forman un techo capaz, a veces, de tapar la cálida luz del sol. Mis sentidos se agudizan. Aspiro el aire del bosque y mis  pulmones se llenan de oxígeno. Un sinfín de aromas se mezclan en mi sentido olfativo: la humedad de la tierra mojada, de las setas y de los frutos rojos.  Escucho cómo susurra el aire paseándose entre las hojas. Oigo a los pajarillos cantándose historias de amor y veo cómo revolotean persiguiéndose  entre las ramas. Siento el crujir de mis pasos al caminar y calmo mi sed bebiendo agua del riachuelo que baja de la montaña nevada. Puedo saborear el bosque masticando sus frutos, castañas, avellanas y arándanos que voy encontrando por el sendero.

 Cuando termino mi paseo y entro en mi casa, mis hijos se acercan a mí olisqueándome, lamiéndome, aún son muy pequeños, les doy de comer. Me siento muy orgullosa de ser una osa de las pocas que quedamos por este hermoso lugar.

4 comentarios:

  1. Muy bonito, sabes dotar tus descripciones de sensibilidad. A ver si nos vas contando lo que aprendes en ese taller de micros!

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    1. Vale. Ya tengo deberes.Un relato a partir de una foto y escribir cinco greguerías.

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  2. Ah, es una osa..., ¡qué sorpresa! Muy bonito.

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