domingo, 26 de febrero de 2012

EL BUENO, EL FEO Y EL MALO ("El truelo")

Erais tres dentro del círculo, rodeados de muerte, preparados para la muerte. El aire, seco, las aves graznando y presagiando lo inevitable.
Para nosotros, la música de Ennio Morricone, para vosotros el sabor amargo del desenlace. En las miradas, el nerviosismo del más débil, la dureza del más vil y la seguridad de aquél que domina la situación. Los cuerpos en tensión, las armas esperando la mano del más rápido y del más inteligente. Los dedos, cerca de la culata, nos hacen sentirnos tirantes ante el inminente final. Suena el primer disparo y cae, quizás, el más duro de los tres, el más peligroso, el que iba a permitir que, el más inteligente, el dueño del escenario salga victorioso sobre el codicioso, el deleznable. Aún se permite jugar con su vida. Podría matarlo, pero decide perdonarle la vida, abandonarle en aquel circo polvoriento...a su suerte.

sábado, 25 de febrero de 2012

LA REPRESION



                                              

Para mi hermano. Seguro que, desde dónde esté, leerá este cuento sabiendo lo que está pasando actualmente con los estudiantes en Valencia. Gracias porque la mayoría de cosas que sé, te las debo a ti.

                                                                             


               El tenía dieciocho años, una mente llena de inquietudes, de ganas de luchar y de nuevas expectativas para los más desfavorecidos. Estudiaba ciencias económicas en la universidad de Valencia y, aunque había nacido en una familia acomodada, había ingresado en el partido comunista.
Cuando su padre se enteró, le dijo que se borrara de sus filas, que eso era peligroso, pero él no le hizo caso y continuó ayudando al partido todo lo que le permitían sus estudios.
Un día, su madre, limpiando su habitación, descubrió en uno de sus estantes un montón de octavillas informativas de las actividades clandestinas del partido. La hoz y el martillo junto a la bandera republicana hicieron que se asustara tanto, que las hojas de papel se derramaran por el suelo. Ella ya había saboreado desde los doce años la represión que significaba el gobierno del “generalísimo”. El pánico volvió a fustigarla y, con nerviosismo, colocó todo en su sitio y terminó de limpiar la habitación.
Cuando él llegó a casa, su madre le estaba esperando. Le hizo que se sentara y, en medio de sollozos, le pidió que se deshiciera de todo, que bastante había sufrido por sus hermanos durante la guerra, que fuera consciente de que si en la facultad alguien se enteraba de sus actividades, podría denunciarlo y terminaría en la cárcel.
Se llevó todo lo que tenía en su cuarto para que su madre no sufriera. Lo hizo sólo por ella. El continuó, solapadamente, trabajando para el partido. Su hermana, que entonces contaba con trece años, asistió, en silenció, a todo lo acontecido. Ella le admiraba, era su modelo a seguir y quería ser su cómplice, pero tenía que crecer más.
Pasaron algunos años, el dictador murió. En las aulas de las facultades los ánimos estaban encendidos, se protestaba por casi todo…porque casi nada había cambiado. Los grises, a caballo, patrullaban diariamente por el campus y los estudiantes continuábamos reclamando nuestros derechos y también los de los demás. Las cargas policiales  y las detenciones eran diarias. Ahora, los dos hermanos ya eran cómplices. Ella había leído todos los libros que tenía su hermano en la biblioteca. Veían las mismas películas y a la hora de comer, discutían de política con sus padres sin que ellos se enteraran de que, ahora, era ella la que corría delante de la policía.   

viernes, 17 de febrero de 2012

PARA NORMA JEAN



                   Naciste en una familia problemática. Tu madre te llevó de un sitio a otro y nunca tuviste un hogar. Con tan sólo doce años, sufriste lo que ninguna niña debería sufrir, los abusos repetidos por parte de tu tío y  tus primos. Tu madre no te supo ayudar, y, cargando con sus propios trastornos emocionales te encauzó, aún muy joven, hacia el mundo de la fotografía. Primero fuiste modelo y, rápidamente, pasaste al mundo del cine.
Prefiero llamarte Norma. Imagino que el ridículo nombre que te pusieron fue para atraer a un tipo determinado de público y así lo hiciste, pero tú, Norma Jean, nos diste mucho más que tu belleza, nos diste tu talento.  
Dijiste una vez que no te interesaba el dinero, que sólo buscabas ser maravillosa. Parece una frase pueril, pero lo fuiste. En el sentido cinematográfico nos llegaste a maravillar, pero tu vida privada fue, sin buscarlo, un auténtico infierno.
Cuando rodabas “El príncipe y la corista”, sufriste tu primer aborto espontáneo. Ya eras célebre, sin embargo, eso no impidió que los monstruos que daban vueltas en tu cabeza no te dejaran dormir por la noche y, el alcohol y los barbitúricos, se hicieron tus amigos inseparables. El segundo aborto se produjo rodando “Con faldas y a lo loco”, para entonces, visitabas al psiquiatra, que aún te recetaba más somníferos. Comenzaste a olvidar los diálogos y los que no te conocían lo achacaban a tu estupidez. Pero los directores te adoraban y los productores se frotaban las manos.
Hubo quien dijo que, en las escenas dramáticas, excavabas dentro de ti para sacar tus demonios, que no tenías técnica de actuación, que eras tú misma.
Enamorabas a hombres y a mujeres, porque ellas veían en ti a la niña que llevabas dentro. ¿Y tú? Qué se hizo de tus amores o, mejor, qué hicieron ellos de ti.
Nos despertamos un día, siendo niños, con la noticia de que te habían encontrado muerta en tu cama, desnuda. Que habías tomado una sobredosis de barbitúricos o que te los habían hecho tomar, según versiones posteriores. La causa sigue siendo un misterio. Pasaste a engrosar la lista de los más hermosos y jóvenes cadáveres; James Dean, tu amigo Montgomery Clift, seguramente olvido a alguien. Todos teníais algo en común, ese interior atormentado que todavía vemos en vuestras actuaciones.
Te dejo por hoy, Norma, no estoy cansada, no tengo sueño, pero tengo, como tú, el mismo amigo que me acompaña por la noche, pequeño, redondo y blanco que trago con un sorbo de whisky.

martes, 7 de febrero de 2012

CINE DE VERANO

Eramos muy jóvenes y en verano teníamos mucho tiempo libre. Como a todos los jóvenes, en aquellos años, nos gustaba salir  de excursión, organizar guateques con merienda o cena incluidas y, sobre todo acercarnos por la noche al cine de verano del pueblo. Nuestras madres nos preparaban un suculento bocadillo que solíamos intercambiar y la bebida nos la comprábamos en el bar adosado al cine y de postre, un helado. Era fantástico porque podíamos salir y entrar del bar al cine sin perder el hilo de la película, aunque, frecuentemente, perdíamos el sitio y nuestra mejor amiga ya se había sentado al lado del chico con el que hablábamos intentando hacer lo posible para gustarle y poder llegar a la vuelta de nuestras vacaciones diciendo "tengo novio".
Seguramente Olivia Newton Jhon o Paul Newman fueron testigos de nuestras primeras declaraciones de amor  al oído y de los primeros besos robados ante la gran pantalla, bajo las estrellas.

lunes, 6 de febrero de 2012

MI QUERIDA LAUREN

Mi afición al cine comenzó desde muy niña. Las primeras películas que vi en casa, con mis padres, eran en blanco y negro, pero no importaba. Se contaban historias sentimentalmente muy intensas y dramáticas. Amores prohibidos, imposibles, aventuras en tierras lejanas, detectives poniendo su vida en peligro por el favor de una bella y misteriosa dama...Esas era mis preferidas y allí os encontré.
Para mí erais la pareja perfecta, Lauren y Humphrey . Ella lo tuvo fácil porque ya era modelo, él ya estaba situado en el podio de los actores, duros para la acción y tiernos para el amor. Así fueron también sus propias vidas, unidos hasta que él marchó prematuramente y te dejó con dos hijos, sumida en el dolor más profundo.
Le hiciste un largo duelo, pero tenías que resurgir. Durante algunos años más, continuaste siendo la misma elegante y seductora mujer a quién algunos llamaban "La mirada" y mi admiración por ti aún continúa. Sigo viendo tus películas para recordar tu porte, tu profunda voz, tu penetrante y misteriosa mirada que hacía que los hombres pelearan por tenerte.
Repasando el actual elenco de actrices intento buscarte en alguna de ellas...pero no te encuentro.

CRUCERO NOCTURNO



                            



          La bonanza del tiempo les permitió salir a navegar durante la noche convencidos de que, así, el cumpleaños de María resultaba excéntrico y muy chic. A bordo, algo ligero para comer y abundante acopio de alcohol para pasarlo en grande. Como fondo musical: David Bowie.
Pasadas las horas, todo resultaba normal, reían, hablaban a gritos, bailaban…el licor había producido el efecto necesario para que María cayera al agua, continuaron la fiesta sin prestarle atención. María, chapoteando, pedía ayuda. Su marido, riendo le miró. La fiesta continuó.


sábado, 4 de febrero de 2012

Para William , Audrey y Gregory

Yo también estuve una vez en Roma, querida Audrey.
Cuando pisé sus calles, me llamó la atención que, en todos los quioscos, había expuestas montones de fotografías tuyas y de Gregory recorriendo la ciudad alegremente montados en aquella legendaria Vespa. Parecíais tan contentos...como si, realmente, fuerais dos recién enamorados. Yo creo que vuestras instantáneas estaban allí, para que los turistas, además de comprarlas, imaginaran también que algo parecido pudiera sucederles en Roma: conocer a un atractivo periodista americano llamado Joe o a una joven y delicada princesa como tú llamada Ana.
Me quedé con las ganas. 
Guardo muchas fotografías de mi viaje, pero cuando quiero acordarme de aquella ciudad, prefiero volver a ver "Vacaciones en Roma".

Como tantas veces  se ha dicho en muchas de las entregas de los incombustibles "Oscars": "Gracias, William Wyler".

viernes, 3 de febrero de 2012

EDELMIRA

 Hacía mucho frío, como siempre. 
Edelmira apartaba la nieve acumulada en la puerta de su casa. La pala pesaba, sus huesos se resentían -¡Caray con la bisagra!-, pensaba. Pero estaba sola, no había nadie que le pudiera ayudar, por eso hablaba consigo misma. Ya no tenía animales en el granero, ni tan siquiera grano.
Cuando salía alguna vez de su casa, visitaba a los demás vecinos, al tío Napias y su mujer la Prudencia, al Ramiro que acababa de enviudar y no hablaba y... a nadie más, porque eran los únicos habitantes que quedaban en aquella aldea.
La Prudencia siempre le daba algún huevo de sus gallinas y un poco de harina para el pan. El Ramiro le daba bacalao en sal, era el único que, aunque no hablaba, en su furgoneta traía todo lo que necesitaban del pueblo más cercano. Ella hacía un pan que olía...como debe oler el cielo y lo repartía entre todos, como siempre. Cosía y bordaba muy bien, porque así se lo enseñaron de pequeña y les arreglaba la ropa a todos los demás.
No existía el dinero entre ellos. No hablaban de la Duquesa de Alba porque no tenían televisión. No votaban porque no sabían qué era eso. No se preocupaban por la dieta Mediterránea porque sólo podían alimentarse de lo que hubiera en el momento. Tampoco tenían reloj, ni prisa ni otra preocupación más que dormir bien, que mañana será otro día...

Mañana...mañana me voy con Edelmira.